viernes, 30 de mayo de 2014

CURIOSIDADES (BIOLUDECES) I

¿Sabías que...


...existe una especie endémica de Australia llamada Maratus volans -y conocida como "araña pavo real"- caracterizada por la danza que llevan a cabo los machos para conquistar a la hembra?

Esta pequeña araña perteneciente a la familia de las Salticidae (saltadoras) mide hasta cinco milímetros y no teje telarañas: salta hacia sus presas a gran velocidad aprovechando su poderosa visión.


Sin embargo, lo asombroso de la especie está en los increíbles colores y formas que poseen los machos en su abdomen y en el bailecito que estos despliegan durante el cortejo de la hembra: cuando sienten su presencia, empiezan a elevar su abdomen ostentando todo su colorido, al tiempo que levantan dos de sus patas para llamar la atención de su pareja.

Así seduce la Maratus volans:


PLANTAS MEDICINALES: LA CURA SIN FECHA DE VENCIMIENTO (PARTE 1)



Están ahí siempre: estáticas y en movimiento, respirando y haciéndonos respirar, vivas y dándonos vida. Las plantas son una pieza clave del mundo natural que el hombre, como casi todas las especies, aprovecha para desenvolver su existencia. Y en cuanto a salud, miles de ellas constituyen una fuente que, en la sociedad moderna, es concebida como alternativa por el enorme –y efectivo- crecimiento de los medicamentos sintetizados. Sin embargo, subestimarlas considerándolas más ligadas a una creencia que a curaciones factibles puede resultar un gran error.

“El tratamiento con plantas medicinales no es alternativo: ellas fueron lo primero que el hombre usó desde que comenzó su historia en la Tierra para curarse o aliviar sus males. De modo que lo que fue alternativo fue la síntesis química que apareció como variante a lo que siempre había utilizado”, afirma Hugo Goldberg, médico especialista en plantas medicinales, como comienzo obligado para abordar el tema. Y es que el uso de estas viene de tiempos inimaginablemente lejanos: los primeros escritos acerca de su utilización como medicina son de la cultura sumeria y datan del año 3000 a. de C., aunque todo indica que venían de mucho antes y en distintos lugares. De esta manera, la fitomedicina constituye la rama más antigua –y comprobada- de la práctica medicinal y, según se estima, de ella depende aún un 80% de la humanidad. De hecho, los medicamentos más usados actualmente tienen su origen en el reino vegetal, como la aspirina, la penicilina y la vincristina utilizada para curar la leucemia, entre muchísimos. Goldberg no adhiere a la idea de que las plantas sean consideradas alternas medicinalmente en el mundo: “Hay muchos países que tienen a las plantas medicinales incluidas en su sistema de salud, incluso hay leyes que las amparan”, explica. Francia, Inglaterra, España e Italia dan muestra de ello en Europa. Un ejemplo más cercano es Brasil: desde 2006 hay un decreto firmado por el ex presidente Lula Da Silva relacionado a la inclusión de plantas en todos los centros de salud y generando un importante desarrollo de futuros medicamentos a partir de estas. “El problema es en nuestro país. Siempre que hablo con mis colegas, me dicen ‘no, eso es para los países del Tercer Mundo, para los pobres’. No es así, el 70% de las recetas médicas en Alemania están basadas en plantas medicinales”, argumenta el médico.

Existe una ciencia que se encarga del estudio de las plantas medicinales, sus propiedades y sus principios activos desde el punto de vista terapéutico, y la forma en que actúan en la prevención, curación o alivio sintomático de ciertas enfermedades: la fitoterapia. Esto se trata, claro, de poner el ojo en el humano y en lo que sucede cuando este entra en juego ya que, como explica Mirta Arriaga, botánica, curadora, profesora y Doctora en Ciencias Naturales de la Universidad de La Plata, “la planta no los produce como principio medicinal, aunque a las personas les sirva como tal, sino como alimento o herramienta para sortear depredadores, por ejemplo”. Arriaga estudia las estructuras donde las plantas producen y depositan las sustancias activas. Estas son, justamente, aquellas que provocan una respuesta en el organismo humano. Dentro de estas moléculas generadas por las plantas no sólo están las farmacológicamente activas, sino también las tóxicas y los principios coadyuvantes que acompañan a los principios activos modulando, modificando e incluso mejorando sus efectos. 

PLANTAS MEDICINALES: LA CURA SIN FECHA DE VENCIMIENTO (PARTE 2)


La principal diferencia que existe entre la fitoterapia y los medicamentos sintéticos radica en su método de acción: el efecto de estos últimos resulta inmediato y bien dirigido, aunque es en general agresivo, mientras que las plantas medicinales tienen consecuencias más suaves y prolongadas. “En todas las situaciones crónicas o funcionales es mucho mejor la fitomedicina que los productos químicos porque tiene menos efectos adversos y contraindicaciones”, recomienda el doctor Goldberg, aunque al mismo tiempo asegura que “en los casos agudos no hay con qué darle a un químico” por su acción inmediata, como un corticoide, un antibiótico o una quimioterapia. Y, si bien recalca la importancia de las adversidades que pueden conllevar los medicamentos sintéticos, aclara que “una planta mal usada, es decir, en el momento y la dosis no indicados o en combinación con otros productos, puede hacer tanto daño como cualquier molécula química”. Ante todo, es necesario un uso racional de las plantas.

La cuestión del rol alternativo o no de la fitomedicina comienza a explicarse partir de una cuestión que trasciende a la salud: el mercado. “El tema es que choca con los laboratorios, a ellos no les conviene que esto se difunda”, afirma el especialista en plantas medicinales, aunque agrega que “las multinacionales ya están empezando a tener líneas de fitoterapia porque ven que ese es el negocio, que la gente está más inclinada a lo natural que a lo sintético”. Ángel Cano,  perteneciente al sector comercial del laboratorio Pierre Fabré, no cree que haya una competencia entre el tratamiento a base de fármacos químicos –que logró convertirse en el tradicional- y la medicina vegetal: “El origen de la medicación surge de las plantas, nosotros tenemos productos que salen de la fitoterapia”, explica, y hace referencia a que “cada cosa va teniendo sus posibilidades”. Hoy son los medicamentos sintetizados y en otro momento “no será ni uno ni otro, habrán productos biológicos, por ejemplo”, dice Cano. Y deja otra frase para analizar: “A lo que se consigue en el laboratorio se llega por accidente; probando un efecto se encuentra otro”. Esto puede ser explicado también desde otro punto de vista. “La industria de los fármacos es la primera en el mundo, más que las armas y las drogas. Cuando se descubre una planta que tiene una determinada propiedad, esta no puede ser patentada a nombre del laboratorio porque es patrimonio del mundo. La investigan, ubican la molécula que genera la actividad terapéutica y la sintetizan”, resume Goldberg, quien también es profesor de la materia Plantas Medicinales en dos universidades. Aún así, aclara que “gracias a dios existen los medicamentos de síntesis” y que el problema está en la “sobremedicación que existe hoy en día”.

La consideración de esta rama medicinal –la más antigua de todas, la originaria- está consolidándose en el mundo y llega a nuestros alrededores. En Perú es parte de la medicina diaria, mientras que en Chile cien plantas de uso popular ya fueron declaradas medicamentos. Productos sintetizados y naturales pueden convivir en armonía, sin marginar uno al otro. En la Argentina, aunque más lento, el proceso avanza y está entrando en las universidades. Lento y casi imperceptible, como el crecimiento de las plantas. Que estuvieron siempre pero nunca quedan viejas.